En ésta época de locos, nos faltaban los idiotas del horror.
lunes, 11 de junio de 2012
Se ha planteado la posibilidad de confesar su religión.
Me serví a mi mismo un amargo café,
la suave textura de la noche enturbió mis sueños,
lo difícil es empezar.
Sin ninguna duda son un manojo de gilipolleces,
un sinfín de aciagas revelaciones,
un trago de agua y la medicación.
Se muere el crepúsculo engendrando fulgor,
no es más que otro despertar,
otro amanecer tedioso, decadente,
de un camino torcido y sin perfeccionar...
Hoy son malas noticias, la doctrina pierde a su padre,
caminaré despacio, nadie sabrá lo que hago.
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